Quiero… irme corriendo. Cruzar el atlántico,ver una aurora boreal, morir de frío, fotografiar el viento, grabar un nacimiento, ponerme hasta “las manitas”.
Quiero… verte amamantando, llenar la alacena, de ilusiones. Viajar por carretera, en auto. Comprarte un paquete de sonrisas, y escribir contigo, una canción.
y quiero… sobre todo, que el marco de nuestra casa, sea siempre adornado, por un gran arbol de limones.
¿Si se puede?
Posted: October 27th, 2009
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Poco a poquito, te fuiste acercando.
Estrellaste en mi espalda, una ilusión.
Acercaste a mis venas, un vino embriagante. Me enamoraste.
Con el tiempo, y el paso de los años,
fuimos tomando forma,
envejeciendo invariablemente. Inevitablemente.
Sofocandonos.
Exigimos paciencia, virtud. Sapiencia, en el mejor de los casos.
Al cabo de un rato, volviste a empezar… y te fuiste acercando.
Y estrellaste en mi espalda, ya con más años, otra ilusión.
Acercaste a mis venas, un vino más añejo. Un licor más dulce. Otra vez me enamoraste.
Así pasaron los años, y con ellos las letras.
Fuimos ricos, pobres, precoces, valientes y capaces. Enamorados.
A veces, y sin ganas, hicimos el amor.
Otras tantas, de tanto arañarnos, terminamos exhaustos.
Así cumplimos nuestro ciclo de la vida.
Fuimos felices, fuimos desdichados. Mentímos, lloramos.
Caímos en las garras de lo mundano y lo volatil.
Pero volvimos… poco a poco, acercandonos…
Estrellando en nuestras espaldas, otro poco de ilusión.
Inyectando en nuestras venas, sabores cada vez más embriagantes,
que poco a poco, nos fueron matando, nos fueron… creando.
Al cabo de un tiempo, uno muy largo…
entre vinos ya añejos e historias del pasado,
una vez más, nos hicimos el amor.
Y ahí, tumbados, boca abajo y sin aliento, quedaron nuestros labios.
Pegados… unos con otros, muertos. De tanta vida, de tanto amor.
Posted: October 27th, 2009
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Tengo ganas, de romperlo todo,
rehacerlo todo,
conseguirme un buen par de brazos,
un vientre más estilizado,
el rostro menos arrugado,
las heridas no tan visibles, para ti.
Después de un poco,
acercarme a tus manos,
pintarte una sonrisa,
como las que solíamos jurarnos.
Tengo ganas, de rearmarlo todo,
pieza a pieza, paso a paso,
desde la miseria, hasta el placer,
de soledad hasta encarnamiento,
del fracaso hasta la sed.
Quiero de una vez, darle vida a todo,
armar con tu paciencia, este rompecabezas.
Ponerle cara a los cuadros,
besos a los textos, sudor a las caricias.
Quiero dartelo todo, hacertelo todo.
Llenarme la boca, de tu licor maduro,
de tu corazón sabor a uva.
Deseo, de todo, y por todo, estar completo, para ti.
Posted: October 26th, 2009
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Estoy convencido de que los hombres no tenemos un gen implicito para la moda. Dudo que en nuestra genética pueda venir alguna instrucción activable que desencadene en una conducta metrosexual. No se trata de preferencias sexuales, no me meteré en problemas al respecto. Hablo de los que no se nos voltea la canoa (sin ofender). La metrosexualidad para mi, es algo impuesto por la era, o en el mejor de los casos, una habilidad completa y absolutamente adquirida.
Saco esto a colación debido a que mi gen para la moda es bastante pobre, y yo no lo sabía… no hasta conocer a mi pareja. Confiaba en mi buen gusto, cuando menos.
Nunca he sido fan de gastar en ropa. Hago lo que me enseñaron en casa… si necesito ropa interior, voy y la tomo. Si mi pantalón en turno se rompe, voy a la pulga más cercana (en Monterrey, así le llamamos a una serie de “puestos” o “tianguis” con ropa y productos probablemente robados o adquiridos de alguna manera ilegal) y compro el que más me llene el ojo. Punto, sin más complicaciones.
Hasta ahora…
Desde hace 10 meses (¡y contando) que vivo con mi novia mis gustos y tendencias han tenido que cambiar, para bien. No es que me obliguen, la verdad es que ha sido un proceso meramente natural. Verán… aunque no lo crean, la vida de @noesh gira bastante en torno a la moda. Ella sabe de Prada tanto como yo de conectores y drivers. Gusta de bolsos tanto como yo de trova y bohemía.
Desde que llegué a esta ciudad me he acostumbrado a ver con ella titulos como Sex and the city (y sus respectivos capitulos en sus no sé cuantas temporadas…), El diablo viste a la moda, Legalmente Rubia, programas de Discovery Home and Health en su día de moda y otros tantos titulos que hacen referencia a marcas y formas de vestir. La he acompañado, con gusto y sin quejarme, entre pasillos y pasillos de ropa interior y maquillaje.
Debo confesar que el proceso no ha sido doloroso, al contrario, he aprendido a disfrutarlo. El problema es que me topé con la triste realidad de que mi ropa no me va bien, de que no conozco mi talla correcta, de que mis sacos me han quedado mal toda la vida y de que sin duda, la ropa en este mundo, no la hacen para mi.
Hoy, y sin declararme metrosexual ni cosa parecida -no le digan a nadie que llegué a usar algo en los ojos para mis feas bolsitas u.u-, debo confesar que estoy luchando contra esta discriminación a mi talla, snif; como quien estudia para un examen posterior en alguna pasarela en New York, o ya cuando menos, de esas mamonas que hacen en mis tierras regias.
Todo esto porque tengo unos Vans, y me remito a cierto momento en mi vida cuando le dije, sin tapujos, a uno de mis mejores amigos (que en paz descanse…): “¿$800.00 pesos en un par de tennis, estás loco?”.
Ya me voy… iré a consultar a Tim Gunn y su regla de tercios.
En Tijuana uno aprende a vivir en un parque de diversiones.
Las calles parecen montaña rusa, el clima es atracción, la casita del horror está a la vuelta de la esquina y a la vez, está tan cerca como inventada.
Tijuana es el chivo expiatorio del país. La cara fea pero absolutamente necesaria.
Aquí la gente no es de aquí. Es de allá, es de todos lados. Aquí la gente viaja en burra, y lo paga como si fuera jet privado. La deuda la goza en el trayecto con canciones que enaltecen el crimen y el terror. Las tres letras de una dictadura cualquiera…
Aquí el tiempo parece ir al revés. Su tierra está infestada de una sociedad mezclada. Un cancer disfrazado de vida facil camina entre su gente e infecta todo lo que alguna vez fue sano. Un subtipo de humano maneja una “calafia” , porta un rifle, golpea a sus mujeres en los barrios más extraños…
En Tijuana atardece bien bonito. Siempre rosa, una vista impresionante, y una noche que se estrella ante el inevitable frío del desierto.
Esta es mi esquina de las ilusiones, la que me ha adoptado por tiempo definido. La de los bares que ya cerraron. La de cultura y festival. La del desempleo desorbitante. La del narco y Sinaloa. La de banda y narcocorrido. La del viagra sin prescripción. La de la quinta y la sexta. La de su revolución. La de los gringos con los dolares de fuera. La de la comida de todos lados, los tacos y mulitas. La de los burros disfrazados de cebras que quebraron ante una crisis con la que un país entero lucha sin mucho lograr…
Aquí amanecen cabezas como tomates en el campo. Estás dentro y no te enteras nada. Estás fuera y todo el país parece tener ganas de criticar su “libertad”.
Siento que fue hace mucho que me enamoré de esta tierra… y no sé realmente si la quiero dejar.
Tijuana es el chivo expiatorio del país. La cara fea pero absolutamente necesaria.
Posted: October 24th, 2009
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Me aburrí de las poses y demás parafernalia extra a la que ha zucumbido mi vida desde que esta idea nació… Se me antojó quedarme sin un stylesheet rebuscado, un logotipo empresarial, una imagen mamona de absurdo politico actor, empresario diseñador y comiquero que no soy ni quiero ser.
Le cambié las agujetas a mis inexistentes tennis y escuché una voz que me decía que debía -de una vez por todas- darle vida nueva a todo esto.
Dicha voz resultó no venir de mis entrañas sino de cierta figura admirable que idolatro con un patetismo de los de ley. A veces me siento como testigo de Jehova, de esos ahuevados. Terco.
Total, las cosas son como son.
Se me antojó dejar la censura. Gritar desde el fondo de mis entrañas -las mías, “deadeveris”- que hay días como hoy en que aunque estoy tan lejos, pasar el tiempo junto al amor de mi vida me hace inmensamente feliz. Decir por ejemplo que no valgo madres. Decir por ejemplo que un día cagué mi vida y hoy pataleo contra lo que se me ponga enfrente por recuperar lo perdido.
Decir por ejemplo que aunque no te guste, me leas y me espíes, la señora de los tacos no es tan cool como yo.
Este blog vuelve a ser tan mío como se supone debió de serlo desde el principio.
Bienvenidos por ya no sé qué ocasión.
Posted: October 23rd, 2009
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