News for December 2009

Hace un año…

Hace exactamente un año me armé de valor. Tomé una maleta negra y la llené de recuerdos, lagrimas y sonrisas. Dejé un poco de espacio para la ropa que cubriría por los siguientes 365 días este cuerpo flacucho y desaliñado. Me paré…

Hace exactamente un año, apenas dos días atrás me había despedido de mis padres. Entre montones de lagrimas dejé Monterrey, Nuevo León, ciudad que me vio nacer y que quiero con una pasión desbordante, para llegar a las aridas tierras de Tijuana, la esquina de mis ilusiones, el sobaquito del mundo…

En mis manos, no más de 3,000 pesos (si mal no recuerdo) para el viaje y los primeros meses. Una maleta y dos de las mochilas que usé a lo largo de mis años de estudiante, además de una gran bolsa con otras cosas útiles y los regalos para el pequeño que meses más tarde me estaría sacando tantas sonrisas como corajes.

Así, me subí a un autobus. El viaje lo había pagado aproximadamente un mes antes al caminar por el centro y encontrarme con un letrero que decía “Tijuana: $1200.00 mx”. En mi cartera, la cantidad y apenas un poco más para regresar en la recien estrenada Linea 2 del metro hasta mi casa.

Había soñado tanto con esto, había deseado tantas veces esto, que pararme ahí, frente a la taquilla, pidiendo la confirmación del horario de mi viaje me excitaba. Había decidido hacer este último viaje a Tijuana en autobus, considerando que tendría esta vez todo el tiempo del mundo para disfrutar mi partida, para saborearla, para ver por última vez (al menos, en un buen tiempo) las montañas de mi rancho, para salir con calma y extrañar… aprender a extrañar.

Uno pensaría que una persona que deja una vida atrás para perseguir otra, está en completo desacuerdo con la actual, pero no es mi caso. Disfruto mucho de la compañía de mis padres, y aunque como en toda familia, siempre hay desacuerdos, la verdad es que yo estoy orgulloso y muy agradecido de la mía. Amigos, pocos, pero los que hay, los que dejé allá (y los que se fueron antes de lo acordado…), valen la pena.

Amo Monterrey y su ironica situación futbolistica (de la cual puedo considerarme juez y parte), amo tanto esa ciudad que podría llenar este post de mi opinión sobre sus calles, sobre sus mundos… pero amo más lo que hoy me rodea, lo que vine a buscar aquí.

La mayoría de la gente que viene a Tijuana lo hace por dos cosas… hasta donde me entero. Por negocios o por vicios. Esta ciudad polvorienta que ya me tiene atrapado carece tanto de una identidad propia que se presenta rebosante de sabores, colores y culturas tan distintas,y que a primera impresión uno la encuentra grotesca y desaliñada. Pero no… Tijuana es el centro de mis ilusiones, es la tierra de la esperanza, es el rinconcito de tierra que no está ni aquí ni allá,  y que por una razón muy distinta a sus afamadas caracteristicas, me tiene entre sus redes.

Tijuana tiene a ella. A mi amor. A la personita que se robó, desde que la vi por primera vez hace años en una fotografía en flickr, todas mis ilusiones. A quien he ilusionado, a quien he desilusionado. A la persona que con o sin muchas razones, me lleva y me sostiene. Ella es Tijuana y Tijuana es ella, por donde la vean. Tan cambiante y tan pacifica, tan agresiva como ardiente…

Hace un año que tomé el riesgo de llegar a esta ciudad sin suficiente dinero para sobrevivir, sin trabajo, sin muchas herramientas, y con la sombra de un gran error que podía, y merecía, regresarme derechito por donde vine sin más explicaciones. Hace un año que decidí hacer llorar a mis seres queridos, que cambié mi vida por demostrarte que estoy aquí, que vale la pena, que somos nosotros y que juntos saldremos adelante, no importa cuántos obstaculos se presenten en el camino, que soy todo tuyo y que tú eres toda de mi.

Hace exactamente un año de eso, que bajé de ese autobus, que me recibiste con los brazos abiertos y que cambiaste el primero de todos los planes al permitirme quedarme pegadito a ti, en tu casa. Juntos nos hemos ganado tantas cosas… regaños, peleas, situaciones que preferiría dejar atrás y también tantos buenos momentos, tantas sonrisas, tantas idas al parque, al centro, a las juntas que trataban de decirnos cómo ser “buenos padres”…

Me bajé de ese autobus y esta ciudad que en esos momentos era verde y helada nos unió. No hemos cumplido todo lo que nos propusimos para este año pero así es la vida, así son estos caminos de sinuosos.

A un año de despertar a tu lado cada mañana sin falta te dejo este mensaje. No es suficiente, como cada una de las cosas que te escribo, porque a últimas fechas nada de lo que sale de mis manos logra convencerme ante tanto amor que me haces sentir. Aquí seguimos, aquí despertamos un día más con la intención de intentarlo. Se viene el 2010 y con ello, un mar de propositos para nosotros que seguirmos luchando por sacar adelante. Un año, dos, el resto de la vida, que esto es apenas el comienzo de algo que yo sé, yo sé… que será por siempre.

Te amo Mar R.

Posted: December 16th, 2009
Categories: Debrayes, Pareja
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