El diablo viste a la moda
Estoy convencido de que los hombres no tenemos un gen implicito para la moda. Dudo que en nuestra genética pueda venir alguna instrucción activable que desencadene en una conducta metrosexual. No se trata de preferencias sexuales, no me meteré en problemas al respecto. Hablo de los que no se nos voltea la canoa (sin ofender). La metrosexualidad para mi, es algo impuesto por la era, o en el mejor de los casos, una habilidad completa y absolutamente adquirida.
Saco esto a colación debido a que mi gen para la moda es bastante pobre, y yo no lo sabía… no hasta conocer a mi pareja. Confiaba en mi buen gusto, cuando menos.
Nunca he sido fan de gastar en ropa. Hago lo que me enseñaron en casa… si necesito ropa interior, voy y la tomo. Si mi pantalón en turno se rompe, voy a la pulga más cercana (en Monterrey, así le llamamos a una serie de “puestos” o “tianguis” con ropa y productos probablemente robados o adquiridos de alguna manera ilegal) y compro el que más me llene el ojo. Punto, sin más complicaciones.
Hasta ahora…
Desde hace 10 meses (¡y contando) que vivo con mi novia mis gustos y tendencias han tenido que cambiar, para bien. No es que me obliguen, la verdad es que ha sido un proceso meramente natural. Verán… aunque no lo crean, la vida de @noesh gira bastante en torno a la moda. Ella sabe de Prada tanto como yo de conectores y drivers. Gusta de bolsos tanto como yo de trova y bohemía.
Desde que llegué a esta ciudad me he acostumbrado a ver con ella titulos como Sex and the city (y sus respectivos capitulos en sus no sé cuantas temporadas…), El diablo viste a la moda, Legalmente Rubia, programas de Discovery Home and Health en su día de moda y otros tantos titulos que hacen referencia a marcas y formas de vestir. La he acompañado, con gusto y sin quejarme, entre pasillos y pasillos de ropa interior y maquillaje.
Debo confesar que el proceso no ha sido doloroso, al contrario, he aprendido a disfrutarlo. El problema es que me topé con la triste realidad de que mi ropa no me va bien, de que no conozco mi talla correcta, de que mis sacos me han quedado mal toda la vida y de que sin duda, la ropa en este mundo, no la hacen para mi.
Hoy, y sin declararme metrosexual ni cosa parecida -no le digan a nadie que llegué a usar algo en los ojos para mis feas bolsitas u.u-, debo confesar que estoy luchando contra esta discriminación a mi talla, snif; como quien estudia para un examen posterior en alguna pasarela en New York, o ya cuando menos, de esas mamonas que hacen en mis tierras regias.
Todo esto porque tengo unos Vans, y me remito a cierto momento en mi vida cuando le dije, sin tapujos, a uno de mis mejores amigos (que en paz descanse…): “¿$800.00 pesos en un par de tennis, estás loco?”.
Ya me voy… iré a consultar a Tim Gunn y su regla de tercios.
Categorías: Pareja, Vida diaria
Etiquetas: amor, Discovery Home and Health, love, moda, Tim Gunn
Comentarios: 1 Comentario.
Vas mejorando amor mio, si bien no sabias nada de el tema, (y no se porque me quemaste si la verdad yo me visto mal – y se supone que no se nada de moda -) podemos decir que has avanzado mucho.
Ahora ya usas vans, y tienes unos puma, y ropa Lacoste,guess,polo y así vas mejorando
Y si, vayámonos con el gurú, porque todavía queda mucho que aprender
Love u!


