Posts Tagged ‘love’

Sin caretas

Esta historia inaugura una serie de posts bastante familiares y personales que… bueno. Ya saben.

Ya sabes, te lo dije. Abrir los ojos y encontrar tu rostro reposando sobre mi hombro es la imagen más tierna y sexy de la que un hombre puede jactarse. Así, de plano; con tus ojos cerraditos, tu aliento en mi cara, los pliegues de tu cuerpo ensimismados en si mismos, ocultos del frío, el sol y la tristeza.

Así eres tú por las mañanas, tan tú, tan tú misma. No cargas careta alguna, no te obligas a ocultarte bajo la sombra de una actitud indiferente y misteriosa. Eres solo tú, tú misma. Aquella que encontré un día ante mi propio asombro e inconciencia. La misma que, al bajar del avión, se escondió detrás del bullicio y la gente para reírse secretamente de mi. Ella, a quien besé de inmediato tan pronto se materializó frente a mi.

Ya, te decía. Así son mis mañanas. Encontrarme frente a ti, en esos 10 minutos de impaciencia, son mi pan de cada día. Quiero seguir mirando tu rostro y que no avance el reloj. Quiero que las heridas sanen, que ese rostro de inocencia permanezca al abrir tus ojos, que te quedes conmigo, así, de esa manera, por hoy y por siempre, por lo que nos reste de vida.

Todos los días me pregunto a dónde irás en tus sueños, qué te dirán de mi. ¿Aún tendrás las mismas pesadillas? ¿De qué humor irás a levantarte? ¿Cuántas veces me dirás te amo antes de pararme y salir?

Lo he pensado y creo secretamente que algún día te quedarás así, con ese rostro de felicidad que te cargas antes de que comiencen nuestros días, antes de la rutina y el ataque. Creo y confieso, que lo espero, que aunque sé que la felicidad absoulta no existe -tú me lo enseñaste, si que podemos seguir juntos, así; como en las mañanas, sin caretas ni maquillaje.

Me paro, me visto, hago lo mismo con el pequeño que ya tiene su tiempo gritando, saltando y jugando tazos en nuestra cara. Te beso, un te amo, preparar los libros escolares de nuestra más grande ilusión, y a salir de aquí. Regreso, te miro, otro beso y un te amo aún más grande, al oído. Ya vendré nuevamente para cubrirte con mi cuerpo el frío y dormir un rato más… un poco más.

No sé si lo has notado, pero decirte que te amo, a cada mañana, es algo que nunca se me pasa.

Posted: November 28th, 2009
Categories: Pareja, Vida diaria
Tags: , ,
Comments: No Comments.

El diablo viste a la moda

Estoy convencido de que los hombres no tenemos un gen implicito para la moda. Dudo que en nuestra genética pueda venir alguna instrucción activable que desencadene en una conducta metrosexual. No se trata de preferencias sexuales, no me meteré en problemas al respecto. Hablo de los que no se nos voltea la canoa (sin ofender). La metrosexualidad para mi, es algo impuesto por la era, o en el mejor de los casos, una habilidad completa y absolutamente adquirida.

Saco esto a colación debido a que mi gen para la moda es bastante pobre, y yo no lo sabía… no hasta conocer a mi pareja. Confiaba en mi buen gusto, cuando menos.

Nunca he sido fan de gastar en ropa. Hago lo que me enseñaron en casa… si necesito ropa interior, voy y la tomo. Si mi pantalón en turno se rompe, voy a la pulga más cercana (en Monterrey, así le llamamos a una serie de “puestos” o “tianguis” con ropa y productos probablemente robados o adquiridos de alguna manera ilegal) y compro el que más me llene el ojo. Punto, sin más complicaciones.

Hasta ahora…

Desde hace 10 meses (¡y contando) que vivo con mi novia mis gustos y tendencias han tenido que cambiar, para bien. No es que me obliguen, la verdad es que ha sido un proceso meramente natural. Verán… aunque no lo crean, la vida de @noesh gira bastante en torno a la moda. Ella sabe de Prada tanto como yo de conectores y drivers. Gusta de bolsos tanto como yo de trova y bohemía.

Desde que llegué a esta ciudad me he acostumbrado a ver con ella titulos como Sex and the city (y sus respectivos capitulos en sus no sé cuantas temporadas…), El diablo viste a la moda, Legalmente Rubia, programas de Discovery Home and Health en su día de moda y otros tantos titulos que hacen referencia a marcas y formas de vestir. La he acompañado, con gusto y sin quejarme, entre pasillos y pasillos de ropa interior y maquillaje.

Debo confesar que el proceso no ha sido doloroso, al contrario, he aprendido a disfrutarlo. El problema es que me topé con la triste realidad de que mi ropa no me va bien, de que no conozco mi talla correcta, de que mis sacos me han quedado mal toda la vida y de que sin duda, la ropa en este mundo, no la hacen para mi.

Hoy, y sin declararme metrosexual ni cosa parecida -no le digan a nadie que llegué a usar algo en los ojos para mis feas bolsitas u.u-, debo confesar que estoy luchando contra esta discriminación a mi talla, snif; como quien estudia para un examen posterior en alguna pasarela en New York, o ya cuando menos, de esas mamonas que hacen en mis tierras regias.

Todo esto porque tengo unos Vans, y me remito a cierto momento en mi vida cuando le dije, sin tapujos, a uno de mis mejores amigos (que en paz descanse…): “¿$800.00 pesos en un par de tennis, estás loco?”.

Ya me voy… iré a consultar a Tim Gunn y su regla de tercios.

Posted: October 25th, 2009
Categories: Pareja, Vida diaria
Tags: , , , ,
Comments: 1 Comment.